miércoles, 18 de mayo de 2011

¡ OH SEÑORA MIA !

¡ Oh Señora mía ! ¡ Oh Madre mía! Yo me
ofrezco enteramente a ti; y en prueba de mi filial
afecto te consagro en este día y para siempre,
mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en
una palabra todo mi ser. Ya que soy todo tuyo,
Madre de bondad, guárdame y defiéndeme
como cosa y posesión tuya. Amén.


(Para consagrarse cada día a la Virgen)

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